FINALISTA VERSO
Título: POEMA INACABADO
Autor: PATROCINIO GIL SÁNCHEZ
Ella sonrió debajo del tibio calorcillo y se oían caer sobre la tersa seda de la tarde,
una a una, las gotas de la lluvia.
(M. Lorcaz)
una a una, las gotas de la lluvia.
(M. Lorcaz)
Sigo poniendo versos malheridos encima de la mesa
para que tanto amor no me destroce.
(Enrique Gracia)
para que tanto amor no me destroce.
(Enrique Gracia)
Después de consagrar lluvia y otoño,
de calibrar por su precio el mercado,
la propiedad horizontal de tu sonrisa,
cuando no hay criterios para decir qué es y qué no es,
después de haber soñado demasiado
el trigo de tu pelo y el mar de tus caderas,
establezco una cita para darte lo que te echo de menos.
Te debo una razón que, a tanta lluvia,
se adelanta un minuto cada racimo de uvas.
se adelanta un minuto cada racimo de uvas.
Te debo tres cafés y dos explicaciones,
un helado de fresa y un gato de escayola
donde dejar un poema inacabado
o un universitario con gafas de miope,
a lo mejor una carta sin nombre
o alguna puerta abierta para entrar y salir.
un helado de fresa y un gato de escayola
donde dejar un poema inacabado
o un universitario con gafas de miope,
a lo mejor una carta sin nombre
o alguna puerta abierta para entrar y salir.
Te debo un beso y cuarto,
el octavo o noveno cuando con uno basta;
seguramente el sol y un par de golondrinas,
o que si tú me miras, florecen los cerezos.
el octavo o noveno cuando con uno basta;
seguramente el sol y un par de golondrinas,
o que si tú me miras, florecen los cerezos.
Luego sale la lluvia en tu pamela
y tarda nueve sueños en mover una brizna.
El amor es mañana, un clavo ardiendo,
algunos violines tocando por tu boca,
el que tus labios sepan algo a mentirijillas,
el cielo de tus pasos,
a lo que sé que hueles y sabes cuando lloras.
y tarda nueve sueños en mover una brizna.
El amor es mañana, un clavo ardiendo,
algunos violines tocando por tu boca,
el que tus labios sepan algo a mentirijillas,
el cielo de tus pasos,
a lo que sé que hueles y sabes cuando lloras.
Si puedes no te vayas
y mándame las tardes una a una
desde que regresaron las cigüeñas,
y después, cuando escampe,
del sublime candor que haya en los labios,
hagamos el silencio.
y mándame las tardes una a una
desde que regresaron las cigüeñas,
y después, cuando escampe,
del sublime candor que haya en los labios,
hagamos el silencio.
Si no fuera la lluvia
llegaría encaprichado de arco iris
para darte la infancia,
y como zahoríes con varas de avellano
encontrar ese pozo de la vida
donde mana sin tregua
tal vez lo irrepetible.
llegaría encaprichado de arco iris
para darte la infancia,
y como zahoríes con varas de avellano
encontrar ese pozo de la vida
donde mana sin tregua
tal vez lo irrepetible.
A veces me desgrano de una sílaba
o de algún urinario que está vuelto al revés
y hago un paraíso que cabe en una gota,
en una sola onza de negro chocolate,
en el leve susurro de una limpia mirada
donde podemos encontrarnos.
o de algún urinario que está vuelto al revés
y hago un paraíso que cabe en una gota,
en una sola onza de negro chocolate,
en el leve susurro de una limpia mirada
donde podemos encontrarnos.
Acaso por poner sobre tus ojos
el color violeta,
la otra noche soñé que no te he dicho,
que mañana es domingo y los domingos tienen
un poco de tu luz.
el color violeta,
la otra noche soñé que no te he dicho,
que mañana es domingo y los domingos tienen
un poco de tu luz.
Tras 7.538 maneras de llamarte
aún no he encontrado el nombre con que vuelvas
y descubras las gotas de la lluvia.
aún no he encontrado el nombre con que vuelvas
y descubras las gotas de la lluvia.
No quedan amapolas
y me arrepiento de lo que aquí escribo,
porque esa es la razón de dormir juntos
y cuento en los ronquidos
como sin darme cuenta lo bonita que eres.
Aunque a ratos, a tientas,
sé que le falta un surco a este poema
y me arrepiento de lo que aquí escribo,
porque esa es la razón de dormir juntos
y cuento en los ronquidos
como sin darme cuenta lo bonita que eres.
Aunque a ratos, a tientas,
sé que le falta un surco a este poema